Cómo redactar propuestas comerciales que los directores leen

La mayoría de las propuestas hablan del proveedor. El director necesita reconocerse a sí mismo y a su problema antes de que le interesen tus años de experiencia.

Directora mira su reloj frente a una extensa propuesta comercial atravesada por una franja roja. Texto: «Tu propuesta no se lee».

Un director no lee una propuesta de punta a punta. La recorre buscando una respuesta: ¿esta gente entendió lo que nos pasa? Si en la primera página encuentra la historia de la empresa, sus años en el mercado y la lista de servicios, la respuesta es no.

Quién habla en tu propuesta

La mayoría de los textos comerciales hablan del proveedor. El cliente necesita reconocerse a sí mismo y a su problema antes de que le interesen tus años de experiencia. Cambiá el orden:

  1. El problema, con sus palabras. Lo que el cliente dijo en la conversación, no tu interpretación técnica.
  2. Lo que cuesta. El costo de seguir igual, si lo establecieron juntos.
  3. Lo que cambia. Qué va a ser distinto para él, no qué vas a hacer vos.
  4. Cómo se hace y cuánto vale. Recién acá entran el alcance, el cronograma y el precio.

Si no podés escribir los dos primeros puntos, el problema no es de redacción: la conversación de diagnóstico no ocurrió.

Una promesa verificable

Una promesa que no se puede comprobar es un adjetivo. «Soluciones integrales de alta calidad» no le dice nada a nadie. La pregunta útil no es si suena bien, sino qué evidencia existe para sostenerla: un caso, un entregable concreto, un indicador que se va a mirar.

Y cuidá la distancia entre lo que prometés y lo que la operación puede sostener. Una propuesta que promete más de lo que se entrega consigue el cliente y produce la decepción.

Escribí para quien la va a defender

Tu propuesta casi nunca se decide en la reunión con vos. Se decide en una reunión interna a la que no estás invitado, donde la persona que habló contigo tiene que explicarla. Escribila para esa persona: frases que pueda repetir, un resumen de media página y el costo de no hacer nada bien visible.

Antes de enviarla, revisá

  • ¿La primera página habla del cliente o de nosotros?
  • ¿Cada argumento tiene una evidencia al lado?
  • ¿Se entiende qué cambia sin leer el anexo técnico?
  • ¿Quedó acordado, antes de enviarla, cuándo y cómo se va a decidir?

Si la última respuesta es no, la propuesta todavía no está lista, por bien escrita que esté.

¿Tomás la llamada?

¿Seguimos la conversación?

Si este artículo te hizo pensar en tu negocio, empecemos por una sesión de Diagnóstico 7.