El protocolo
El problema no es tu producto. Es el protocolo con el que conversás.
Si hoy dependés de rebajar precios o sentís que tu equipo pasa horas armando propuestas que después se quedan en un limbo silencioso, el problema no es tu producto. El problema es el protocolo con el que conversás.
Empecé trabajando en marketing. Algunas campañas funcionaban en métricas, pero el negocio seguía estancado: el modelo no estaba claro, los precios no respondían a los costos, la conversación comercial era reactiva o todo dependía del fundador.
Cambiar otra vez la campaña no corregía esas decisiones. Por eso el trabajo evolucionó: de producir tácticas a diagnosticar el negocio; de recomendar herramientas a diseñar criterios; y de ejecutar por el cliente a guiar sistemas que pudiera sostener.